50ª VIGILIA EUCARÍSTICA POR EL SANTO PADRE
Queridos hermanos, en esta vigilia de
oración a la que hemos sido convocados, en la fiesta de San José, Patrono de la
Iglesia Universal, resuenan con especial énfasis aquellas palabras que durante
la última cena el Señor Jesús dirige al Apóstol Pedro y que merecen una
atención particular. Sin duda se refieren a la situación dramática de aquellas
horas, pero tienen un valor fundamental para la Iglesia de siempre, pues
pertenecen al patrimonio de las últimas recomendaciones y las últimas
enseñanzas que dio Jesús a los discípulos en su vida terrena.
Al anunciar la triple negación que hará Pedro por
el miedo durante la Pasión, Jesús le predice también que superará la crisis de
esa noche: «Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros
como trigo, pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú,
cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos» (Lc 22, 31-32).
En esas palabras Jesús le garantiza una oración
especial por su perseverancia en la fe, pero también le anuncia la misión que
le confiará de confirmar en la fe a sus hermanos.
Nosotros deudores de aquella misma unción con la
cual Cristo oro por la fidelidad del Apóstol Pedro, elevamos en esta noche una
incesante plegaria y suplica por la persona e intenciones del Santo Padre
Francisco.
Conscientes de que como miembros vivos de la
Iglesia nuestra oración es escuchada y atendida por Dios, hemos querido acoger
en forma de vigilias en nuestra Diócesis de Valladolid, desde hace casi ya dos
años, una iniciativa de hacer nuestra la plegaria que un día pronuncio el mismo
Señor, para alcanzar de Dios el don de la misericordia por el Santo Padre.
Vigilias a las cuales les invitamos a participar los 1º y 3º viernes de cada
mes, en este Santuario de la Gran promesa. Templo especialmente vinculado, por
su condición de Basílica, con la Sede de Pedro.
Hoy con la presencia de nuestro Arzobispo, D. Ricardo,
creado como nuevo cardenal hace algunas semanas, y por su más estrecha
vinculación con la Santa Sede por tal hecho, nuestra oración adquiere una
especial connotación. La cabeza visible de nuestra Diócesis, orando con el
pueblo de Dios a él confiado, por la Cabeza de la Iglesia Universal.
La petición “Rezad por mí” con el cual el
Papa Francisco inauguro su pontificado el 13 de marzo del 2013, ha de resonar
de manera especial en el corazón de la Iglesia Universal y de cada cristiano en
particular.
Santo Padre, rezamos por Persona y por sus intenciones, y a su vez usted, como el Apóstol Pedro, confirme en la fe a sus hermanos.